Yo recuerdo tu belleza apoteósica correteando por las junglas salvajes de mi inocencia. Desbocada de deseo y pasiones urgentes que no admiten espera. Yo hice lo posible por cabalgarte sin romperme todos los huesos. Pero aunque mantuve indemne mi estructura, mi corazón quedó quebrado para siempre. Era como contener un tsunami en un vaso de chupito. Como atajar un incendio a escupitajos. Como evitar la muerte con una sonrisa. Tú virabas cada esquina a una velocidad endiablada y seguirte se convirtió en una ruleta rusa.Por doquier robabas todas las miradas mientras yo, perdido el resuello, corría tras de ti como una alma en pena. Qué suerte poseer tus formas avasalladoras y tu rostro de querubín enfebrecido! Pero era tanto el ímpetu de tus amores que me saltaron las bielas de repente. Y ahí quedé yo, en una humareda indiferente, acongojado entre los cadáveres de quienes como yo no dieron la talla. Tú, con ojos punzantes de acero y fresa, me miraste como se mira a un cachorro herido y saliste pitando más allá de la viñeta que nos mantenía unidos. Nunca perdí de vista tus hazañas. Tú nunca olvidaste el ratito que compartimos. Viviste de una forma tan rotunda que es como si tu historia sólo pudiera escribirse con mayúsculas.

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