Si me lees puede que busques una razón para tantísima locura. Un camino con algo de luz que sortee la maldición en que se ha convertido cada día. El alivio de unas frases secretas que conjuren tu reflejo real frente al espejo. Si me lees, en la desesperación del momento, quizás pretendas averiguar el peso exacto de una vida, la métrica que define una existencia, los misterios que se esconden tras el fraude de la muerte. Quizás quieras abrir el tarro que envasa los recuerdos prohibidos y beber un sorbo del vaso de los sin miedo. Si me lees puede que pretendas liberar de su celda a las preguntas prisioneras, ayudar a escapar a todo lo que el hombre ha encerrado en las mazmorras del olvido. O, simplemente, desees sobrevivir al próximo holocausto. Pero deja que te avise. Si me lees se acabaron las excusas. No volverás a ser inocente, como aquellos que no buscan para no encontrar respuestas. No podrás eludir el nuevo día mirando hacia otro lado. Ni librarte de esa sensación atávica de que naciste con el número grabado en la mitad de la frente. Si me lees serás culpable: De haber cruzado voluntariamente la puerta que hay entre tu mundo y el mío. Míranos. Aún somos niños jugando en el patio de una casa que agoniza. Cuando se nos acaben los caminos, los motivos o las ganas, quién recogerá los restos de la poesía? Palabras derramadas sobre el campo de batalla, amortajando cadáveres de guerreros que en la trifulca perdieron sus nombres.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s