He oído que la inmortalidad está a la vuelta de la esquina. Permítanme que me ría en una carcajada atronadora! Qué Sísifo vulgar creyó que había alquimia suficiente para obviar a la Parca? La muerte, amigo mío, es un derecho que no puede ser arrebatado. Es la parte más importante de la vida, no una vulgar enfermedad de la que sanar al bípedo con ínfulas de prolongarse para siempre. No hay ley que gobierne el éter capaz de indultar al hombre de su compromiso con Hades. Nada empieza si no muere antes: Morir es el principio y sin óbito se niega el nacimiento. No entiendes que la energía es finita? Que no se crea ni se destruye sino que únicamente se transforma? La batería es limitada aunque eterna. Los juguetes que anima son por obligación perecederos. Cómo alimentar el ardor de billones de espíritus sin reciclar la carne que los mueve, en un relevo de disfraces que alternan sus papeles sobre el tartán del mundo? Yo, que lo soy todo, descanso por milenios abrazado por la tierra húmeda, enterrado bajo los lugares comunes de tus metrópolis. Huesos sin nombre que ya nadie echa en falta, durmiendo el sueño desvaído de civilizaciones que se extinguieron hace mucho. Viví donde no llega el recuerdo hasta que la locura se nos hizo insoportable, armado por el maná que nos nutre a todos, intentando dar sentido al tiempo que me consintieron. Ahora, en la luz asfixiada con la que fenece el día, contemplo al psicopompo liderar alegremente un ejército de difuntos, mientras otra horda de almas se enfunda los latidos que los primeros abandonaron en su postrer suspiro. La rueda gira sin pausa. Te digo, nadie nació para ser inmune a la muerte.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s