A veces el mundo asalta con saña los silencios de esta casa, arañando con mal disimulada inquina los espacios sagrados que resisten al caos. Si llegas con las uñas prestas no eres bienvenido a estas latitudes. No queremos exaltados aullando anatemas por los pasillos! Ni locos apocalípticos vociferando el número de la bestia a cada esquina! Si llegas con el puño prieto no te molestes en cruzar la puerta. No queremos salvajes cuya ignorancia es su único rasero! Ni hordas beligerantes ovacionando a coro la violencia! A veces, la desgracia se recrea propinando hachazos sin pausa sobre el guión que nos anima, con ojos inyectados en sangre y manos cubiertas de lodo. Y aunque sé bien que si no destruyes no creas, no entiendo ese placer primario en violar la solitud del monje inundándolo con problemas cotidianos. Si llegas con todas las verdades a cuestas y ningún espacio para la inexperiencia, no nos tiendas la mano. No queremos iluminados con la boca llena y sin preguntas! No queremos doctores del dogma que se aferran a las leyes para no vivir la vida de primera mano! Permanecemos silentes, inermes, auscultando la respiración del tiempo como olas atropellándose en una costa muy lejana. Indemnes ante los ataques y las bravuconadas que nos escupe esta vida que es sólo el eco amortiguado de una realidad oculta.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s