Yo burbujeo en la distancia. Singular entre los paisajes que prologan el Invierno. Como si de todas las cosas ninguna me importara. Como si de todos los caminos ninguno mostrara voluntad por llevarme a mi destino. Desvinculado de toda efeméride, de toda posesión, de todo ser que suponga cadena o amenaza. Porque ha habido tanta alimaña torciéndome la suerte que mi estupidez no soportaría otro desconsuelo. Sobrevolando traslúcido las azoteas, consciente de que la infancia es un paréntesis entre épocas oscuras. Tanteando el multiverso al que vivimos entrelazados en un sorteo cuántico de guiones sin límite. Roto, como un espejo al que vándalos sometieron a martirio. Huyo de la metrópolis infectada, donde se estrujan los ignorantes y los avariciosos siempre dispuestos a embarrar tus días felices. He permitido demasiados tropelías a tipos odiosos que me habitaron y hoy huyo amoratado hasta donde el mar me detenga. Y esto te digo, del puñado de beatos con los que habito ninguno recogerá mi alma alicaída cuando la fiesta termine.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s