No conozco la puerta tras la que te escondes. Sola entre azaleas venenosas y amapolas. Hija de la miel y de la pastaflora. Fan del vellón y el argonauta. No sé el número de los latidos que te mueven. Ni la fórmula magistral que sonroja tus mejillas. Ignoro el octanaje del hematíe que te da vida, guerreando en las Termópilas sin asomo de benevolencia. Tierna entre los brotes de la Primavera. Voraz como una banshee jaleando la tormenta. Sesteando bajo la hoja de arce y la equinácea mientras en Poniente los atardeceres se desangran malheridos. No alcanzo a mesurar el espacio sin límites en el que vives presa. Al amparo del uróboros, de grimorios y mandalas. Doctora en martingalas y encanterios. Bajo tu atenta mirada nos crece el ramaje más allá de la semilla, esculpiendo un árbol del matojo en lo más profundo del bosque. Siempre en danza. Siempre al acecho. Sin que nada merme la eficacia de la rueda. Sucumbimos a los éxitos. Avanzamos en las desgracias. Así nos testas con tus tretas sin malicia. Y yo, amoratado entre gigantes, sigo sin descifrar los glifos con los que se cita tu nombre en las epopeyas.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s