Tú me preguntas por qué escribo. Yo te diría: porque se me acabó la paciencia con el mundo; porque el esputo no es un arma homicida; porque la noche es una meretriz almibarada que me vuelve loco; porque prendí fuego a las razones por las que guardar silencio; porque me caducó el miedo de no usarlo; porque esta voz que me esclaviza no concede treguas. Vivimos inmersos en la misma escaramuza. Tú, cultivando margaritas al borde mismo de la trinchera. Yo, acumulando municiones de cara a la próxima batalla. Ajenos a los horarios que cronometran la decadencia del mundo. Salpicando de sangre las páginas de la historia. Tú, dinamitando sin escrúpulos la tiza de las fronteras. Yo, siguiendo con mi mirilla de francotirador tus movimientos. Tú me preguntas por qué escribo. Yo te diría: porque la alternativa sería terrorismo; porque no me quedan excusas para permanecer callado; porque mi vanidad busca otros ojos como testigos; porque la palabra me reclama audiencia y audacia para iniciar el viaje; porque cada día es con certeza un epitafio. Tú, coleccionando mariposas entre el fuego de obuses. Yo, ametrallando entrañas desde el montículo de mi soberbia. Tú, acicalando los bosques con pulseras de luto. Yo, jugándome la vida en la soledad espartana de los eriales. Apartados de la realidad que todo lo inunda. Encandilados por la fotogenia de este campo de batalla.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s