Bajo esta noche pérfida se apedrean los pueblos envueltos en banderas como trapos siniestros. Cebados de emociones que hinchan las entrañas sin tiempo para una digestión pausada. Armados con palabras que son cuchillos se asestan puñaladas sin calibrar la herida. Unos se rebelan. Otros se defienden. Iguales en la raza. Diferentes en las simpatías. Zumbando en las sienes la sangre exaltada como un tambor arcaico que anima a la contienda. Alineados en batallones antagónicos que desafían las filias que ayer nos unieran. Vociferando soflamas con la baba agria que divide a las personas en bandos irreconciliables. Así se recrudece la patraña entre quienes corren al abismo y quienes aprietan la soga. Yo aparezco mareado entre tanto vocablo altisonante. Entre tanto espantajo locuelo luchando en su teatrillo por marear la perdiz de los malentendidos. Cuantas mentiras inconsistentes se necesitan para abrirle los ojos al fanático? Cuantas verdades a medias se requieren para justificar la cachiporra? La vida es una paleta inacabable de matices donde el radical nunca hallará acomodo. La berrea rural contra la ensoñación cosmopolita. Así se empobrecen los pueblos. Así se desvanecen las tradiciones. Todos acertados. Todos incorrectos. El invierno aterriza con su chaqué nevado sobre las gentes atropellándose por las aceras estrechas de la convivencia. Despierta. Sonríe. No hay razón para más ira.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s